
De la misma forma que todos los años, Nintendo también comenzó a presumir sus cifras de ventas, remarcando que son los reyes indiscutibles del juego portátil y en atraer a toda la familia a los videojuegos, con toda la gama de juegos que hacen que hasta tu abuelito se interese por darle aunque sea un vistazo a lo que estes jugando. No lo niego, si tuviera que definir lo que para mí fue la mejor presentación de este E3, diría que fue Nintendo pues no solo presentó dos periféricos nuevos, si no que las aplicaciones para usarlas son también novedosas, con lo que queda claro que Nintendo sigue apostando al modo de juego y no a los gráficos o al juego en línea como es el caso de las otras dos mayores compañías.
El primero fue el control WiiZapper que no es nada más que un control en forma de semi escopeta en donde encajan el control nun-chuk del Wii y demostrándose su utilidad con el juego de Resident Evil:Umbrella Chronicles. Se ve bien, pero no es el primer control simulando un arma, y que yo recuerde ningún otro control modelado de esta forma ha tenido larga vida, más que el que le otorga la novedad del juego en cuestión, pero quizás por 19 dlls esta bien.
El segundo y más interesante control o más bien aditamento presentado directamente por Shigeru, se llama Wii Balance Board que es más que nada una tabla que sirve como báscula y principalmente para medir el equilibrio que tenga un individuo sobre ella. Para mostrarla usaron algunos instructores de aerobics y posteriormente Shigeru invitó a Reggie a mostrar la capacidad de la misma para evaluar tu postura y tu indice de masa corporal o IMC, por supuesto lo que más me llamó la atención fueron las bromas que hizo Reggie en el momento pues obviamente sabe que esta algo pasadito de peso y aunque no mostraron su peso real, su IMC fue de algo así como de 26-27.
Por supuesto para terminar de demostrars las capacidades de la Wii Board, lo hicieron con una reta a un juego de cabeceaditas de pelotas de fútbol virtuales en donde obviamente tienes que atinarle a la pelota y esquivar uno que otro de los tacos del resto de los futbolistas.




